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"Pedro Changa". Armando Tejada Gómez .

Homenaje del poeta Tejada Gómez al peón golondrina.
- Desocupados - 
Antonio Berni .

"Lo soñaron jinete, carpintero, capitán de las lluvias del verano.
 De niño lo querían de oro nuevo, minero del salar, sabio artesano. 
Porque las madres juegan a la espiga, húmeda sus canciones de milagro,
 rodeando a sus niños de luciérnagas en la tierna bandera del regazo.
 Si a uno le diera por tocar la pulpa, lo más sobrellevado de los años,
 haría fondo al fondo del anhelo que el Pedro Changa se quedó esperando. 
Con ese modo suyo de ir haciendo cigarrillos y estibas de cansancio


 hasta ponerse de humo y ser espeso como el pájaro oscuro del tabaco.


No vale recordar lo adolescente, lo que fue atravesar cañaverales


 gimiéndose la luna que gemía ceñida por la noche palpitante,
 silbándose el vigor, lo mujeriego, cantándose lo joven de la carne.
 No vale recordar cómo es que muere la verde brujería de la llama
 gastada por lo pobre y sin caminos que le gastó la fuerza al Pedro Changa.
 Fue a La Pampa en enero porque el trigo había puesto de oro la distancia 
y en marzo fue subiendo hasta las uvas que el sol de Cuyo preña de tonadas. 
Después entró al maíz, Santa Fe arriba desgranándole dientes sin ganancias
 cuando mayo tenía ya los ojos amanecidos de violenta escarcha. 
Julio lo vio trepar sobre los trenes hacia el azúcar agrio de la zafra 


y volverse algodón todo septiembre con el Chaco colgado a las espaldas.


Caminos de jornal ha andado el Pedro por todos los caminos de la patria 


para volver al fin ya sospechando que hay algo en todo esto que no anda
 por más que él ponga el hombro y que sus manos le hayan quedado anchas como el mapa… 
La desocupación junta a los hombres en la aurora trizada de la calle.
 Los ordena de gris, los alinea con una misma espina atravesada.
 Cada uno está solo con los otros buscándose cigarros y palabras 
mientras se cuentan hijos y decesos y pormenores de la mala pata.
 Entonces se le ve la traza al Pedro que se fuma hasta el pucho la esperanza
 apoyado en los hombros del silencio y buscando salidas a sus ganas."

Armando Tejada Gómez.

"El viento o la veleta." Armando Tejada Gómez.

Julián Dupre.

Como el mundo es redondo se aconseja,
no situarse a la izquierda de la izquierda,
pues, por esa pendiente , el distraído
suele quedar de pronto a la derecha.

Se han dado casos. Se repiten tanto
en estos tiempos de confusa urgencia,
que el que quiere cambiar la flor de mano
debe ejercer la ciencia y la paciencia.
Pero no en breves raptos o relámpagos
ni a palos con el águila agorera,
tampoco en conversadas salamancas
de sexo y saxo y de pilosa niebla.

Esas raras maneras del hartazgo
suelen ser distracciones pasajeras,
síntoma tipo de que el ocio endémico
sustituye la historia por la histeria.
¡Hay que ser consecuente con la furia!!
Escoger entre el viento o la veleta.


 Armando Tejada Gómez.

"Hombre en el tiempo." Armando Tejada Gómez .


"Delante hay un camino, por él me voy,
con la sombra adelante y atrás el sol;
ando pisando el rastro del infinito,
polvo que pisa el polvo, la tierra soy.

Hombre de todas partes, el hombre soy,
memoria americana de la canción.
Y vaya donde vaya soy tierra que anda
con la raíz afuera del corazón.

Anduve con la sangre todos los siglos,
hay sangre mía en toda la eternidad.
Soy el tiempo que vuelve en cada niño
y, desde la ternura, vuelve a cantar.

Digo que me negaron el pan y el agua,
digo que sé un misterio de luna y sal.
Me conocen los ríos porque en el barro
he sido un alfarero de libertad.

Cuando la vida vuelva, vendrá conmigo
un tumulto de pueblo continental.
Espérame en la fuerza de lo que crece
de la tierra hacia el aire, del aire al pan."

Armando Tejada Gómez

"El bienaventurado." Armando Tejada Gómez


Aquel hombre de enfrente,
simple de corazón,
agonizó sus años
corriendo a tres empleos.

Un día, simplemente,
su simple corazón
le estalló en una esquina
y despertó en el cielo.

Dios, bonachón y antiguo,
le dio la bienvenida, 
palmeándole y diciendo:
-¿Qué cuenta de la vida?

Y aquel hombre de enfrente,
simple de corazón,
se quedó boquiabierto
y preguntó:- ¿ Qué vida?

Armando Tejada Gomez
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