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" Poesía de vida." ITATÍ SCHVARTZMAN.

 

 La circunstancia es

que el capitalismo y el patriarcado

nos han mentido siempre:

la verdad es que ambos

-miserables causantes

de la explotación de las mujeres

y de la clase obrera –

son los mismos responsables

de la explotación de la naturaleza.

La coyuntura es mucho más simple:

la verdad es que sólo somos

una serie de conexiones históricas

biológicas y sociales

entre nosotres y la naturaleza

y la suerte con que la tratemos a ella

es la suerte que nos será revelada.

La coincidencia es tan indudable

que a veces somos roca

y otras hierba fresca

que tenemos dos caras – como la luna –

y ronroneamos o rugimos

depende de cómo nos sintamos,

que tenemos corteza y follaje

raíces y alas y a veces

hasta parimos frutos.

La confluencia es tan evidente

que cuando lloramos, transpiramos

o eyaculamos

nos sale de adentro toda la mar salada

y hasta desparramamos fragancias

cual flores.

La verdad es que podemos

ser más glaciales que la nieve

ser más ardientes que el fuego

y tener más vaciedades que el desierto .

La convergencia es tan clara

que tratamos a nuestros árboles

idéntico que a nuestrxs viejxs

abandonamos

a nuestras infancias y juventudes

como abandonamos

a desprotegidos cachorros

construimos ciudades grises y simétricas

como construimos ideales de perfección

desoyendo la primera lección de la naturaleza:

la belleza radica en el caos

de la diversidad y la asimetría.

La contradicción es tan burda

que nos rasgamos la piel cuando escuchamos

bolsonaristas hachas comiendo las selvas

mientras nuestras ropas,

calzados, muebles, viviendas

son la industrialización misma de la violencia

y hasta alardeamos

de nuestro respeto y empatía

mientras ejercemos opresión y supremacía

contra todas las demás especies.

La canallada es tan soez

que nos autoconvencemos que estamos

contra toda violencia patriarcal y capitalista

mientras torturamos tetas de vacas,

de cabras, de ovejas

y nos empachamos de carne y de sangre

sabiendo que nuestros alimentos son

la industrialización misma de la violencia.

La cobardía es tan ruin

que llamamos deportes a riñas de gallos,

a corridas de toros, a domas, a jineteadas

y a carreras de galgos:

la verdad es que nos decimos militantes

de la vida

mientras honramos el espíritu

de la crueldad, la tortura y la muerte.

La concurrencia es tan urgente

que necesitamos entender

que sólo somos un engendro más del planeta

que debe asumir imperiosamente

que ya no alcanza con fundar un nuevo pacto

entre personas sino entre especies

un nuevo pacto amoroso

libre de toda forma de violencia

abandonador de hipocresías busca aplausos

o políticamente correctas

y asumirse poesía

poesía social, de autocrítica y de protesta,

poesía de vida que nos tatúe en la entraña

que aquello que hacemos

a toda otra forma de vida

lo hacemos a nuestra propia especie.


ITATÍ SCHVARTZMAN.

" Terquedad". Itatí Schvartzman.

 “ Una terquedad a tiempo siempre huele a valentía.
  A las mujeres se las quiere vivas.
 Tercas y vivas”. 

Dice Itatí que decía su abuela Berta, la otrora débil ucraniana Basia:
 “ Una terquedad a tiempo siempre huele a valentía.
 Y que a las mujeres se las quiere vivas.
 Tercas y vivas”. 

“Ni una menos” Itatí Schvartzman.

La amiga que sueña un marido que la mantenga
el pibe que escribe el reggaetton de moda
la madre que educa machitos y princesas
el jefe que escupe: es que está en día femenino
la compañera que te dice: así no vas a conseguir novio
la boluda que aclara: soy femenina, no feminista
la mamá que la viste sólo de rosa, porque es nena
el papá que compra muñecas y cocinitas
y lavarropas a la nena
y pelotas y aviones y juegos de química al varón
el novio que te revisa el teléfono y el facebook
la mina que dice de otra mina que parece una puta con esa ropa
la mamá que sueña un príncipe azul para yerno
el papá que paga por sexo con nenas de la edad de su hija
el novio que no coge con la novia por respeto
y sale de putas después de acompañarla a casa
los compañeros profesionales que en vez de escucharte
lo que tenés para decir en la reunión,
te piden que sirvas el café o hagas el mate
la marca de detergente que sólo te habla a vos, mujer
el médico que te hace cesárea sin necesidad
o el que te hace la episiotomía de rutina
la enfermera que te grita: bancátela, bien que te gustó hacerlo
o la que te ata a la camilla para parir
el marido que te prohíbe trabajar
o el que te esconde los documentos y la plata
o el que te controla los ingresos y egresos
la caricatura política diaria
el chiste de mierda, las propagandas,
Tinelli, la novela turca, los concursos de belleza
el que te obliga a hacer algo en la cama
que no deseás, el que se fija sólo en su placer
el que te dice: ahora no me podés dejar así
el que te humilla, el que te adjetiva, el que te menosprecia
el que te caga a trompadas
el que te aisla, te controla, te cela, te sigue
el que me dijo el primer piropo grosero
a los doce años, el que me tocó contra mi voluntad
en el boliche de moda, en todos los boliches de moda
el compañero que te manda a barrer el piso del local del partido
el compañero que no cuestiona sus privilegios
el que recibe un cheque más gordo sólo por tener pene
y se calla y se lo guarda en el bolsillo
el pelotudo que pregunta y el día del varón, eh?
la mamá que obliga a la nena a levantar
los platos sucios de sus hermanos varones
la pelotuda que rápido vuelve a aclarar
pero mirá que yo soy femenina, no feminista
la que se burla de que no me pinto
la que se burla de que vos no te depilás
la que se burla de que no calzás tacones
la que se ríe de que compro libros y no carteras
el compañero que me mira las tetas
Todos unidos frente al televisor
preguntándose cómo puede ser
que asesinaron a otra mina.

 Itatí Schvartzman
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