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" El viaje definitivo." Juan Ramón Jiménez.

"… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostálgico…

Y yo me iré. Y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando."

Juan Ramón Jiménez.

"Primavera." Juan Ramón Jiménez.

 "Eres la primavera verdadera;

rosa de los caminos interiores,

brisa de los secretos corredores,

lumbre de la recóndita ladera."


Juan Ramón Jiménez

" La primavera." Juan Ramón Jiménez .


¡Ay, qué relumbres y olores!

¡Ay, cómo ríen los prados!

¡Ay, qué alboradas se oyen!

  Romance Popular

En mi duermevela matinal, me malhumora una endiablada chillería de chiquillos. Por fin, sin poder dormir más, me echo, desesperado, de la cama. Entonces, al mirar el campo por la ventana abierta, me doy cuenta de que los que alborotan son los pájaros.

Salgo al huerto y canto gracias al Dios del día azul. ¡Libre concierto de picos, fresco y sin fin! La golondrina riza, caprichosa, su gorjeo en el pozo; silba el mirlo sobre la naranja caída; de fuego, la oropéndola charla, de chaparro en chaparro; el chamariz ríe larga y menudamente en la cima del eucalipto, y, en el pino grande, los gorriones discuten desaforadamente.

¡Cómo está la mañana! El sol pone en la tierra su alegría de plata y de oro; mariposas de cien colores juegan por todas partes; entre las flores, por la casa –ya dentro, ya fuera–, en el manantial. Por doquiera, el campo se abre en estallidos, en crujidos, en un hervidero de vida sana y nueva.

Parece que estuviéramos dentro de un gran panal de luz, que fuese el interior de una inmensa y cálida rosa encendida.

Juan Ramón Jiménez .

De: " Platero y yo."

"Agua en el agua." Juan Ramón Jiménez.

 Quisiera que mi vida

se cayera en la muerte,
como este chorro alto de agua bella
en el agua tendida matinal;


ondulado, brillante, sensual, alegre,
con todo el mundo diluido en él,
en gracia nítida y feliz.


Juan Ramón Jiménez.

" Canción de invierno." Juan Ramón Jiménez.


Cantan.  Cantan.
¿Dónde cantan los pájaros que cantan?
Ha llovido.  Aún las ramas
están sin hojas nuevas.  Cantan.  Cantan
los pájaros.  ¿En dónde cantan
los pájaros que cantan?
No tengo pájaros en jaulas.
No hay niños que los vendan.  Cantan.
El valle está muy lejos.  Nada…
Yo no sé dónde cantan
los pájaros, cantan, cantan,
los pájaros, que cantan.

Juan Ramón Jiménez

" Gorriones. " Juan Ramón Jiménez.

Día internacional de las aves.


"La mañana de Santiago está nublada de blanco y gris, como guardada en algodón.
 Todos se han ido a misa.
 Nos hemos quedado en el jardín los gorriones, Platero y yo.
¡Los gorriones! Bajo las redondas nubes, que, a veces, llueven unas gotas finas, ¡cómo entran y salen en la enredadera, cómo chillan, cómo se cogen de los picos!
 Éste cae sobre una rama, se va y la deja temblando;
 el otro se bebe un poquito de cielo en un charquillo del brocal del pozo;
 aquél ha saltado al tejadillo del alpende, lleno de flores casi secas, que el día pardo aviva.
¡Benditos pájaros, sin fiesta fija! Con la libre monotonía de lo nativo, de lo verdadero, nada, a no ser una dicha vaga, les dicen a ellos las campanas. Contentos, sin fatales obligaciones, sin esos olimpos ni esos avernos que extasían o que amedrentan a los pobres hombres esclavos, sin más moral que la suya ni más Dios que lo azul, son mis hermanos, mis dulces hermanos.
Viajan sin dinero y sin maletas: mudan de casa cuando se les antoja; presumen un arroyo, presienten una fronda, y solo tienen que abrir sus alas para conseguir la felicidad; no saben de lunes ni de sábados; se bañan en todas partes, a cada momento; aman el amor sin nombre, la amada universal.
Y cuando las gentes ¡las pobres gentes!, se van a misa los domingos, cerrando las puertas, ellos, en un alegre ejemplo de amor sin rito, se vienen de pronto, con su algarabía fresca y jovial, al jardín de las casas cerradas, en las que algún poeta, que ya conocen bien, y algún burrillo tierno los contemplan fraternales."

Juan Ramón Jiménez.

" He venido por la senda". Juan Ramón Jiménez.



He venido por la senda
con un ramito de rosas
del campo. Tras la montaña
nacía la luna roja;
la suave brisa del río
daba frescura a la sombra;
un sapo triste cantaba
en su flauta melodiosa;
sobre la colina había
una estrella melancólica...
He venido por la senda
con un ramito de rosas.

Juan Ramón Jiménez 

" Crepúsculo." Juan Ramón Jiménez .


Ha consumado el crepúsculo
su holocausto de escarlata,
y de las fuentes del cielo
(fuentes de fresca fragancia),
las brisas de los países
del sueño, a la tierra bajan
un olor de flores nuevas
y un frescor de tenues ráfagas...
Los árboles no se mueven,
y es tan medrosa su calma,
que así parecen más vivos
que cuando agitan las ramas;
y en la onda transparente
del cielo verdoso, vagan
misticismos de suspiros
y perfumes de plegarias.

Juan Ramón Jiménez

"Primavera y sentimiento". Juan Ramón Jiménez.

Estos crepúsculos tibios
son tan azules, que el alma
quiere perderse en las brisas
y embriagarse con la vaga
tinta inefable que el cielo
por los espacios derrama,
fundiéndola en las esencias
que todas las flores alzan
para perfumar las frentes
de las estrellas tempranas.

Juan Ramón Jiménez

" El amor. ¿A qué huele?" Juan Ramón Jiménez.

El amor, ¿a qué huele? Parece, cuando se ama,
que el mundo entero tiene rumor de primavera.
Las hojas secas tornan y las ramas con nieve,
y él sigue ardiente y joven, oliendo a rosa eterna. 

Por todas partes abre guirnaldas invisibles,
todos sus fondos son líricos -risa o pena-,
la mujer a su beso cobra un sentido mágico
que, como en los senderos, sin cesar se renueva... 



Vienen al alma música de ideales conciertos,
palabras de una brisa liviana entre arboledas;
se suspira y se llora, y el suspiro y el llanto
dejan como un romántico frescor de madreselvas...

Juan Ramón Jiménez.

" Crepúsculos." Juan Ramón Jiménez

"Es la hora del murciélago,
cuando el ángel toca el Ángelus,
cuando vuelve el cavador
con el azadón cantando

Y es el grito de los niños
y es el mugir del establo,
y es el tibio olor a hogar,
y el humo celeste y blanco.

Y es la gran luna de oro,
que, en  los pinares lejanos,
tiñe cristalinamente
el abandono fantástico."


Juan Ramón Jiménez.
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