Sembrando la tierra, Juan
se puso a considerar:
¿Por qué la tierra será
del que no sabe sembrar?
Le pido perdón al árbol
cuando lo voy a tronchar.
Y el árbol me dijo un día:
¡-Yo también me llamo Juan!
Tuve en mis ramas un nido.
Yo sé que se salvarán.
Los pájaros siempre vuelan.
Yo, nunca aprendí á volar.
Triste es la vida del campo,
arar, sembrar, y esperar
El verano, y el otoño,
y el invierno... todo igual.
Atahualpa Yupanqui.

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