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" Tarde de invierno." Juan Ramón Jiménez

 " Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, 

sin cielo azul y plácido… 

Y se quedarán los pájaros cantando."

Juan  Ramón Jiménez



Va cayendo la noche: La bruma

ha bajado a los montes el cielo:

Una lluvia menuda y monótona

humedece los árboles secos.

El rumor de sus gotas penetra

hasta el fondo sagrado del pecho,

donde el alma, dulcísima, esconde

su perfume de amor y recuerdos.

¡Cómo cae la bruma en el alma!

¡Qué tristeza de vagos misterios

en sus nieblas heladas esconden

esas tardes sin sol ni luceros!

En las tardes de rosas y brisas

los dolores se olvidan, riendo,

y las penas glaciales se ocultan

tras los ojos radiantes de fuego.

Cuando el frío desciende a la tierra,

inundando las frentes de invierno,

se reflejan las almas marchitas

a través de los pálidos cuerpos.

Y hay un algo de pena insondable

en los ojos sin lumbre del cielo,

y las largas miradas se pierden

en la nada sin fe de los sueños.

La nostalgia, tristísima, arroja

en las almas su amargo silencio,

Y los niños se duermen soñando

con ladrones y lobos hambrientos.

Los jardines se mueren de frío;

en sus largos caminos desiertos

no hay rosales cubiertos de rosas,

no hay sonrisas, suspiros ni besos.

¡Como cae la bruma en el alma

perfumada de amor y recuerdos!

¡Cuántas almas se van de la vida

estas tardes sin sol ni luceros!

Juan Ramón  Jiménez.

"Sol de invierno." Antonio Machado.


  Es mediodía. Un parque.

Invierno. Blancas sendas;

simétricos montículos

y ramas esqueléticas.

Bajo el invernadero,

naranjos en maceta,

y en su tonel, pintado

de verde, la palmera.

 Es mediodía. Un parque.

Invierno. Blancas sendas;

simétricos montículos

y ramas esqueléticas.

Bajo el invernadero,

naranjos en maceta,

y en su tonel, pintado

de verde, la palmera.

Un viejecillo dice,

para su capa vieja:

«¡El sol, esta hermosura

de sol…!». Los niños juegan.

El agua de la fuente

resbala, corre y sueña

lamiendo, casi muda,

la verdinosa piedra.


Antonio Machado.

" El obrero."Alfonsina Storni.

 

Mujer al fin y de mi pobre siglo,
bien arropada bajo pieles caras
iba por la ciudad, cuando un obrero
me arrojó, como piedras, sus palabras.
 
Me volví a él; sobre su hombro puse
la mano mía: dulce la mirada,
y la voz dulce, dije lentamente:
—¿Por qué esa frase a mí? Yo soy tu hermana.
 
Era fuerte el obrero, y por su boca
que se hubo puesto, sin quererlo, blanda,
como una flor que vende las espinas
asomó, dulce y tímida, su alma.
 
La gente que pasaba por las calles
nos vio a los dos las manos enlazadas
en un solo perdón, en una sola
como infinita comprensión humana.
 
 
Alfonsina Storni.

 "Languidez (1920)"

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