No encuentro las palabras,
te las llevaste todas,
amiga inolvidable.
No encuentro las palabras.
Me aniquiló el domingo
con sus noticias tristes.
Acaban de decirme, querida,
que te fuiste.
No encuentro las palabras,
ya no sé qué decirte.
Vos que luchaste tanto
por los tuyos, los míos
y los de tantos otros,
sabés como amordazan
las voces las ausencias.
Y también la tristeza.
Ésta que me derrumba
hermética y callada
a llorarte en silencio,
sin pronunciar palabra.
Este pájaro mudo
que no canta esta tarde
volará hasta tu cielo
como, seguramente,
lo hará el propio Alejandro
para abrazarte entonces
y entibiar tu regazo.
Tu perfume está en todo,
querida amiga mía,
sigue siendo esperanza.
Y no importa que ahora
yo no encuentre palabras.
También quiero que sepas
que me quedé sin lágrimas.
Víctor Heredia


