Poesía, Pensamientos, Gaia,Relatos,Muros

" Taty. "Víctor Heredia.

No encuentro las palabras,
te las llevaste todas,
amiga inolvidable.
No encuentro las palabras.
Me aniquiló el domingo
con sus noticias tristes.
Acaban de decirme, querida,
que te fuiste.
No encuentro las palabras,
ya no sé qué decirte.
Vos que luchaste tanto
por los tuyos, los míos
y los de tantos otros,
sabés como amordazan
las voces las ausencias.
Y también la tristeza.
Ésta que me derrumba
hermética y callada
a llorarte en silencio,
sin pronunciar palabra.
Este pájaro mudo
que no canta esta tarde
volará hasta tu cielo
como, seguramente,
lo hará el propio Alejandro
para abrazarte entonces
y entibiar tu regazo.
Tu perfume está en todo,
querida amiga mía,
sigue siendo esperanza.
Y no importa que ahora
yo no encuentre palabras.
También quiero que sepas
que me quedé sin lágrimas.
Víctor Heredia

" Yo no traiciono a los míos por palmas ni patacones." Atahualpa Yupanqui.

 " Yo vengo de muy abajo,

y muy arriba no estoy.

Al pobre mi canto doy

y así lo paso contento,

porque estoy en mi elemento

y ahí valgo por lo que soy.

Si alguna vuelta he cantao

ante panzudos patrones,

he picaneao las razones

profundas del pobrerío.

Yo no traiciono a los míos

por palmas ni patacones.

Aunque canto en todo rumbo,

tengo un rumbo preferido.

Siempre canté estremecido

las penas del paisanaje,

la explotación y el ultraje

de mis hermanos queridos."

Atahualpa  Yupanqui.

" Tarde de invierno." Juan Ramón Jiménez

 " Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, 

sin cielo azul y plácido… 

Y se quedarán los pájaros cantando."

Juan  Ramón Jiménez



Va cayendo la noche: La bruma

ha bajado a los montes el cielo:

Una lluvia menuda y monótona

humedece los árboles secos.

El rumor de sus gotas penetra

hasta el fondo sagrado del pecho,

donde el alma, dulcísima, esconde

su perfume de amor y recuerdos.

¡Cómo cae la bruma en el alma!

¡Qué tristeza de vagos misterios

en sus nieblas heladas esconden

esas tardes sin sol ni luceros!

En las tardes de rosas y brisas

los dolores se olvidan, riendo,

y las penas glaciales se ocultan

tras los ojos radiantes de fuego.

Cuando el frío desciende a la tierra,

inundando las frentes de invierno,

se reflejan las almas marchitas

a través de los pálidos cuerpos.

Y hay un algo de pena insondable

en los ojos sin lumbre del cielo,

y las largas miradas se pierden

en la nada sin fe de los sueños.

La nostalgia, tristísima, arroja

en las almas su amargo silencio,

Y los niños se duermen soñando

con ladrones y lobos hambrientos.

Los jardines se mueren de frío;

en sus largos caminos desiertos

no hay rosales cubiertos de rosas,

no hay sonrisas, suspiros ni besos.

¡Como cae la bruma en el alma

perfumada de amor y recuerdos!

¡Cuántas almas se van de la vida

estas tardes sin sol ni luceros!

Juan Ramón  Jiménez.
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