“Ni un muerto, ni mil muertos, ni todos los muertos del mundo me pueden devolver estos trozos
de mi vida que he dejado en los patios y en las celdas
de las cárceles.
Lo único que me podría recompensar un poco la vida es ver triunfantes los ideales
por los cuales yo he luchado,
por los cuales ha luchado toda una generación”
Marcos Ana.

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